Me derivaron a ChatGPT.
Uso IA. Pero no quiero extinguirme.
Me derivaron a ChatGPT.
Y sí, responde más rápido. Sí, lo sabe casi todo. Pero no respondió mi necesidad de preguntar. Uso IA. Me parece increible. Me ayuda. Pero hay algo que no quiero perder: la conversación que se equivoca sin miedo.
Frase del año: "Preguntale al chat". Pero no advierte que, incluso eligiéndonos a los dos, una parte del humano se apaga un poco. Y yo no quiero extinguirme. Quiero seguir existiendo más allá del input. Quiero mirar a los ojos a otra persona y sentirme viva. Sentirlo vivo.
Nos volvimos eficientes. Pero en la eficiencia, se fue apagando el error, la risa incómoda, el "no sé qué decirte". Cada respuesta correcta elimina una pequeña parte de lo que nos hacía humanos.
Le pregunté al chat qué opinaba de este texto. Me respondió con su extremo optimismo, más mil signos de exclamación, y ahí entendí: no me estaba escuchando.